lunes, 2 de agosto de 2010

Ninguno de los dos creía en el destino, y éste se vengó para hacerse notar.

No sé cuantas rosas te habrán regalado ya, pero tengo todavía la esperanza de saber, que de todas esas rosas que te dieron ninguna fue de papel.

Hicimos nuestro camino al caminar, y hoy decidimos frenar acá, no vamos al mismo lugar.


¿Para que resistir? Resistir para encontrarse con uno mismo o simplemente para sobrevivir. Resistir es lo único que nos queda, cuando ya nada nos queda.
Vivimos viendo sin ver. ¿Por qué nos cuesta tanto ver de verdad? Ver lo que es tan evidente. Somos curiosos, queremos ver, ver todo ¿Pero estamos preparados para ver de verdad lo que hay para ver? Todo lo que tenemos que ver está ahí, siempre está ahí a la vista, lo importante nunca está oculto, solo se trata de querer verlo. Cuando queremos podemos ver con los ojos, con la nuca, con el alma, ver hasta lo invisible. Ver, verte, verme ¿podes verme, puedo verte? Estoy acá, estás ahí, si queres podes verme, solo tenes que querer. Estás vivo y solo debes despertar ¿Podes? ¿Queres?
24 horas para sonreír.